Santísima Trinidad (C) (Id=374)

Primera Lectura

Antes que existiera la tierra, la sabiduría ya había sido engendrada

Lectura del libro de los Proverbios
8, 22-31

Esto dice la sabiduría de Dios:
"El Señor me poseía desde el principio, antes que sus obras más antiguas. Quedé establecida desde la eternidad, desde el principio, antes de que la tierra existiera. Fui concebida antes de que existieran los abismos y antes de que brotaran los manantiales y los ríos.
Antes de que las montañas y las colinas quedaran asentadas, nací yo; cuando aún no había hecho el Señor la tierra ni los campos ni el primer polvo del universo. Cuando él afianzaba los cielos, allí estaba yo.
Cuando ceñía con el horizonte la faz del abismo, cuando colgaba las nubes en lo alto, cuando hacía brotar las fuentes del océano, cuando fijó al mar sus límites y mandó a las aguas que no los traspasaran, yo estaba junto a él como arquitecto de sus obras. Yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo me recreaba en su presencia jugando con el orbe de la tierra, y mi delicia era estar con el género humano".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Del salmo 8

¡Señor, qué admirable es tu nombre!
Dómine, Dóminus nóster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra!

¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra! ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él; el ser humano para darle poder?
¡Señor, qué admirable es tu nombre!
Dómine, Dóminus nóster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra!

Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad y le diste el mando sobre las obras de tus manos.
¡Señor, qué admirable es tu nombre!
Dómine, Dóminus nóster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra!

Todo lo sometiste bajo su pies: rebaños y ganados, todos juntos, y aún las bestias salvajes; los pájaros del cielo, los peces del mar y todo cuanto surca las sendas del mar.
¡Señor, qué admirable es tu nombre!
Dómine, Dóminus nóster, quam admirábile est nomen tuum in univérsa terra!

Segunda Lectura

Vayamos a Dios por Cristo mediante el amor que nos ha infundido el Espíritu Santo

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos
5, 1-5

Hermanos: Ya que hemos sido justificados por la fe, mantengámonos en paz con Dios por mediación de nuestro Señor Jesucristo. Por Cristo hemos obtenido, con la fe, la entrada al mundo de la gracia, en el cual nos encontramos; por él podemos gloriarnos de tener la esperanza de participar en la gloria de Dios.
Más aún, también nos gloriamos hasta de los sufrimientos; pues sabemos que el sufrimiento engendra la paciencia, la paciencia engendra la virtud sólida, la virtud sólida engendra la esperanza. Y la esperanza no defrauda, porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que él mismo nos ha dado.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Gloria al Padre, gloria al Hijo, y gloria al Espíritu Santo: Al Dios que es, que era y que vendrá.
Glória Patri, et Filio, et Spiritui Sancto, Deo qui est, et qui erat, et qui venturus est.
Aleluya.

Evangelio

Todo lo que tiene el Padre es mío. El Espíritu recibirá de mí lo que les vaya comunicando a ustedes
† Lectura del santo Evangelio según san Juan

16, 12-15

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Aún tengo muchas cosas qué decirles, pero todavía no las pueden comprender. Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará hasta la verdad plena; porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá lo que haya oído, y les anunciará las cosas que van a suceder. El me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso he dicho que tomará de lo mío y se lo comunicará a ustedes".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

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